Guy Fawkes (York, Inglaterra; 13 de abril de 1570 - Londres; 31 de enero de 1606), también conocido como Guido Fawkes), fue un conspirador católico inglés, hijo de un notario de York, que sirvió en el Ejército Español de los Países Bajos. Perteneció a un grupo del Restauracionismo Católico de Inglaterra que planeó la “Conspiración de la pólvora”, con el objetivo de hacer volar el Parlamento y asesinar al Rey Jacobo I, sus familiares y al resto de los miembros de la Cámara de los Lores mediante explosivos situados en la base del edificio, y que Fawkes debía hacer explotar cuando los parlamentarios estuviesen reunidos.
Arrestado el 5 de noviembre de 1605, declaró que quería volar el Parlamento para acabar con las persecuciones religiosas. Se negó a denunciar a sus cómplices y fue ejecutado.
Desde entonces, el 5 de noviembre, se rememora en Inglaterra la “Noche de Guy Fawkes” (o
Bonfire night, La noche de las hogueras) donde se simula que se quema en la hoguera a Guy Fawkes.
V for Vendetta (
V de Venganza en latinoamérica) es una novela gráfica formada por una serie de diez comic books escritos por Alan Moore e ilustrados en su gran mayoría por David Lloyd, este último también llevaría a cabo las labores de apoyo en el concepto y en el guión de la película basada en esta novela. El argumento de la serie esta situado en un futuro distópico de finales de la década de los 90 (la serie fue creada en los 80). La historia está ambientada en Gran Bretaña durante un futuro cercano y tras una guerra nuclear parcial, con gran parte del mundo destruido. En este futuro, un partido fascista ostenta el poder en el Reino Unido. Un misterioso anarquista revolucionario apodado "V", oculto tras una máscara de Guy Fawkes, empieza una elaborada y violenta campaña con el fin de derrocar el gobierno e incitar a la población a adoptar una sociedad anarquista.
“¡Buenas tardes, Londres!
Permitid que, primero, me disculpe por la interrupción. Yo, como muchos de vosotros, aprecio la comodidad de la rutina diaria, la seguridad de lo familiar, la tranquilidad de la monotonía. A mí, me gusta tanto como a vosotros. Pero con el espíritu de conmemorar los importantes acontecimientos del pasado (normalmente asociados con la muerte de alguien o el fin de alguna terrible y sangrienta batalla y que se celebran con una fiesta nacional), he pensado que podríamos celebrar este 5 de noviembre (un dia que, lamentablemente, ya nadie recuerda…) tomándonos 5 minutos de nuestra ajetreada vida para sentarnos y charlar un poco.
Hay, claro está, personas que no quieren que hablemos… Sospecho que, en este momento, estarán dando órdenes por teléfono, y que hombres armados ya vienen de camino.
¿Por qué? Porque mientras pueda utilizarse la fuerza… ¿Para qué el diálogo?
Sin embargo, las palabras siempre conservarán su poder, las palabras hacen posible que algo tome significado y, si se escuchan, enuncian la verdad. Y la verdad es, que en este país, algo va muy mal, ¿no?
Crueldad e injusticia, intolerancia y opresión… Antes teníais libertad para objetar, para pensar y decir lo que pensábais… Ahora, teneis censores y sistemas de vigilancia que os coartan para que os conforméis y os convirtáis en sumisos.
¿Cómo ha podido ocurrir? ¿Quién es el culpable? Bueno, ciertamente, unos son más responsables que otros… Y tendrán que rendir cuentas. Pero, la verdad sea dicha, si estáis buscando un culpable… Sólo tenéis que miraros al espejo.
Sé por qué lo hicisteis, sé que teníais miedo… ¿Y quién no? Guerras, terror, enfermedades… Había una plaga de problemas que conspiraron para corromper vuestros sentidos y sorberos el sentido común. El temor pudo con vosotros y, presas del pánico, acudisteis al actual líder, Adam Sandler. Os prometió orden, os prometió paz… Y todo cuanto os pidió a cambio fue vuestra silenciosa y obediente sumisión.
Anoche intenté poner fin a ese silencio. Anoche destruí el Old Bailey para recordar a este país lo que ha olvidado.
Hace más de cuatrocientos años un gran ciudadano deseó que el cinco de noviembre quedara grabado en nuestra memoria. Su esperanza era hacer recordar al mundo que justicia, igualdad y libertad son algo más que palabras; son metas alcanzables.
Así que si no abrís los ojos, si seguís ajenos a los crímenes de este gobierno, entonces os sugiero que permitáis que el cinco de noviembre pase sin pena ni gloria… Pero si veis lo que yo veo, si sentís lo que yo siento y si perseguís lo que yo persigo, entonces, os pido que os unáis a mí, dentro de un año, antes las puertas del parlamento… Y juntos, les haremos vivir un cinco de noviembre que jamás, jamás nadie olvidará.”